
A un año del catastrófico
incendio que desoló los cerros de Valparaíso, la Sala de Artes de Las Condes
abrió su temporada 2015 con una exposición fotográfica dedicada a las familias
que perdieron sus casas y sus recuerdos el pasado abril. La muestra, que lleva
por nombre Reconstrucción del álbum
familiar, fue impulsada también por el Festival Internacional de Fotografía
en Valparaíso (FIFV) y organizada por los fotógrafos Rodrigo Gómez Rovira,
Miguel Ángel Larrea, Nicolás Wormull y Felipe Coddou.
Saliendo del metro El Golf uno se
encuentra con el Centro Cívico de Las Condes, un edificio acogedor de amplias
ventanas. La muestra está instalada en el segundo piso, en la Sala de Artes,
lugar donde se aprecian instalados unos paneles, algunos haciendo las veces de
muro para simular las fachadas de las casas porteñas donde las primeras copias
fueron expuestas. Las fotografías son retratos de familias de Valparaíso que
perdieron todo con el incendio del año pasado, incluídos sus álbumes
familiares.
La exposición original se produjo
en el marco del FIFV 2014 y las fotografías fueron tomadas por “brigadas” de
fotógrafos, cuyos nombres figuran en un panel a la entrada de la sala. Estas
brigadas son producto de una convocatoria hecha por los organizadores, quienes
pedían como requisito un portafolio fotográfico. De cien brigadas, diez fueron
las seleccionadas. En Valparaíso, bajo las fotos pegadas en las fachadas,
figuraban los nombres de los fotógrafos y sus brigadas, sin embargo en la
exposición se tomó la decisión de no especificar a qué brigada pertenecía cada
foto, como método de unificación del trabajo conjunto.
Los fotógrafos trabajaron con las
familias durante los días del festival: sábado 01 y domingo 02 de noviembre del
2014. Entre lunes y martes de la semana posterior se escogieron las fotos y se
editaron; cada brigada llegaba con alrededor de quinientas fotos de las cuales
se debían elegir veinte. Miércoles y jueves se realizó la impresión, y viernes
el montaje. El día sábado 08 de noviembre, exactamente una semana después de
comenzar con el trabajo, la exposición fue inaugurada con la amenaza del viento
de volar las planchas.

Si bien las fotos pueden parecer
simples retratos, al pararse frente a ellas es menester tener en cuenta que
esto es, ante todo, un trabajo de carácter social donde la fotografía
trasciende su rol artístico y logra una conexión muy íntima con personas cuyas
vidas se han desmoronado y se deben volver a armar. Mirar estas fotos es
reconocer a estas personas, reconocer su tragedia y su entereza y empatizar.
“Yo creo que la imagen es un interfaz, es una memoria,
un plano entre la realidad y el fotógrafo. Y para que esa imagen exista tiene
que haber un encuentro, y ese encuentro se hace desde dos humanidades. El
fotógrafo llega con todo lo que compone una persona y se enfrenta a un mundo, y
las imágenes son el registro de ese encuentro, eso
es lo que nosotros propusimos, provocar un encuentro”, explica Rodrigo Gómez
Rovira.
Aquí entra en juego una pregunta
histórica: ¿cuál es el rol de la fotografía? Gómez Rovira lo explica así: “aquí
hay personas que están llorando mucho más las fotos perdidas que la lavadora o
la televisión que también se quemaron (…) En el festival siempre intentamos
que nuestros fotógrafos se hagan ese
cuestionamiento de qué está pasando hoy en el mundo y cómo nos posicionamos
frente a eso”. De tal forma que la exposición es una pequeña muestra de un
pequeño evento sucedido en una pequeña parte del mundo, pero que nos concierne
a todos como chilenos y como seres humanos.
El día de nuestra visita a la
exposición también tenía lugar una acción complementaria muy interesante:
afuera del Centro Cívico estaba instalado un grupo de fotógrafos, que con la
disposición de tres fondos distintos (negro, blanco y los ventanales del centro
mismo), se aprestaban a tomar fotografías a los asistentes de la visita guiada
de ese día. La primera impresión es de desconcierto, preguntarse qué tiene que
ver eso con la muestra de personas que lo perdieron todo, pero los
organizadores lo explican muy bien: en el ejercicio simple de tomarse una foto,
imprimirla y llevársela al hogar, vale la pena tomar conciencia de lo que
sucede hoy en nuestras vidas para que, tiempo después, al mirar esa fotografía, recordemos nuestros sentimientos ya sea de pena o alegría, y apreciemos en ese
retrato un cuerpo casi independiente, todo el efecto de una cámara fotográfica.
La exposición comenzó el 11 de marzo y termina
el sábado 25 de abril. Dirección: Sala de Artes de Las Condes, Apoquindo 3300,
piso 2, a pasos del metro El Golf. La muestra es gratuita y funciona de lunes a viernes de 10:00 a 19:00 hrs, y
los sábados de 10:00 a 14:00 hrs. Una buena instancia para conectar con cierta
parte de la realidad porteña y con la dimensión social de la fotografía.
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